Por lo general, los grillos prefieren vivir afuera, en condiciones tales como: luces exteriores brillantes, humedad en los hogares o brechas mal selladas.
Son una presencia destructiva en las comunidades agrícolas, ya que se alimentan de cultivos durante la noche y algunas especies pueden alimentarse de telas y arruinar la ropa; sin mencionar lo molesto del sonido constante que emiten.